PRUEBA DE SOLEDAD EN EL PAISAJE
Experiencia de creación poética en contrastación con la llanura pampeana.

Primera residencia literaria en el espacio Quiñihual, para cuatro poetas iberoamericanos menores de 35 años.

Estación Pringles convoca  a  cuatro poetas de países iberoamericanos, menores de treinta y cinco años, a experimentar de un modo literario, en plena pampa, lo que Machado y Ortiz volvieron experiencia tangible en sus libros Soledades, Campos de Castilla, Nuevas canciones (A. Machado) y En el aura del sauce (Juan L. Ortiz).
Los manuscritos de la experiencia realizada (poemas, relato breve o diario poético) integrarán un volumen que será publicado en coedición con Editorial Mansalva y que llevará como título Prueba de soledad en el paisaje.
La experiencia tendrá lugar en el Espacio Quiñihual, ubicado en un paraje rural a 550 km. de la ciudad de Buenos Aires, Argentina.

     
     
 

Premio Indio Rico 2009

 
 
GANADOR: Pablo Jonás Gómez por Equilibrio en las tablas
 

Menciones especiales :
Gabriel Cortiñas por su obra Munich ´72, Germán Federico Rosati por su obra Buscar el golpe, Carlos Surghi por su obra Melancolía del deporte, Facundo Fontela por Mismeos 2009. ver


 
 
 
     
  Jornadas de Poesía y memoria 2009
     
   

Acaba de distribuirse En la pausa, la parca autobiografía de Diego Meret (Buenos Aires, mansalva, 2009, ISBN 978-987-1474-14-1, 80 págs.), que resultó ganadora del Premio Indio Rico en su edición 2008.
Yo, como jurado de la edición 2007 del mismo premio, había leído con enorme placer la novela que, entonces, Meret había presentado a concurso, La ira del Curupí.
En la pausa, en rigor, también debería ser leída como una novela, y de las más intensas que tendremos ocasión de leer este año. Meret, que seguramente sabe desconfiar de la indulgencia que la autobiografía suele proponer, hace un relato de retazos y de olvidos, centrando el delgado hilo de una vida (la suya) alrededor de esos peculiares momentos de paranoia en los cuales el sentido parece disolverse y la conciencia se vuelve acuosa.

Muchos se preguntarán por la pertinencia de la publicación de una autobiografía de un escritor sin obra conocida (mi suerte ha querido que yo no integre ese conjunto casi universal). Pero eso, si no me equivoco en la interpretación de decisiones de las que no participé, también debe haber estado en la cabeza de los organizadores del Premio y del Jurado (Edgardo Cozarinsky, María Moreno, Ricardo Piglia):mediante la sencilla operación de establecer un límite etario, lo que se consigue es llevar lo autobiográfico a un umbral de experimentación y de abstracción que de otro modo no hubiera tenido.

El texto de Meret carece por completo de cualquier complicidad con la autocomprensión y, libre de toda necesidad de mistificar (una vida a término, una carrera, lo que ha sido), se entrega a un proceso de ascesis y de transformación que, gracias a la calidad infrecuente de la prosa, arrastra al lector a los mismos abismos de indeterminación a los que el protagonista se asoma.
La autobiografía termina con el narrador acostado en una cama, al lado de su hijo y su mujer embarazada, que es como decir, precisamente, que todo está, todavía, por venir. Lo demás, lo que se ha leído, es probablemente una teoría de la infancia (de sus desarreglos, de sus terrores y de sus malos entendidos), de la lectura y de la escritura (pausa, rewind, play: ¿hace falta más?), en fin: de lo imaginario.
Si hubiera políticas editoriales, alguien debería estar ya contratando la edición de La ira del Curupí y revisando el sistema de archivos de la computadora de Diego Meret, a quien conviene imaginar mucho menos entregado al sinsentido de la vida que lo que En la pausa haría suponer.

Por Daniel Link

Fuente: http://linkillo.blogspot.com/2009/05/rewind.html

     
    Premio Indio Rico autobiografía 2008
 
El jurado, integrado por Edgardo Cozarinsky, María Moreno y Ricardo Piglia, eligió por unanimidad la obra En la pausa, de Diego Fernando Meret, quien resultó el ganador del premio consistente en la publicación del libro por Estación Pringles en co-edición con Editorial Mansalva. Asimismo, el jurado otorgó menciones especiales a Inés Acevedo por su obra Una idea genial y a Felipe José Benegas Lynch por El reino. La entrega del premio y las menciones se realizó en el Centro Cultural Ricardo Rojas de la Universidad de Buenos Aires el día 21 de noviembre pasado. El dictamen del Premio Indio Rico señala en uno de sus párrafos la originalidad de la autobiografía En la pausa: “…de la que destaca la puesta en cuestión de la supuesta
transparencia del género autobiográfico —ya exhaustivamente explorado por la crítica literaria— a través de un relato apasionante en donde contar la vida cuenta menos que el registro del método y los procedimientos. En la pausa se demora en los escenarios de escritura —la fábrica, la pensión por horas—, los instrumentos —la tiza, el lápiz—, el soporte —cuaderno, puerta del baño—, la producción —veinte páginas diarias escritas, sesenta leídas—, la biblioteca —todos los libros que pudieron conseguirse luego del primero—, el Martín Fierro, único libro de la casa natal . Pero el énfasis reflexivo no le resta la alegría fundante y la soltura única de los mejores novelas de iniciación. En la pausa propone que la autobiografía sólo puede ser la de la lectura y de la escritura como vocación irrenunciable, un relato posible de cómo experiencia y memoria sólo pueden dar lugar a certezas provisorias pero que, al fin y al cabo, permiten salir de la pausa y hacer de la literatura una prórroga siempre renovable.” También el jurado señaló la precisa articulación, dentro del modelo "autobiografía", de experiencias personales y sociales particulares con referencias literarias muy amplias, y cómo la conversación entre materiales de carácter muy diverso ha sido orquestada por el autor con audacia: la narración de unos "años de formación" a la vez difíciles y gozosos resulta en un retrato del escritor que aprende a rescatar por la palabra la más opaca cotidianidad.


 
 
 
       
Edgardo Cozarinsky y Diego Meret
María Moreno e Inés Acevedo
Edgardo Cozarinsky y Felipe Benegas