FORMAS DE VIDA

26 y 27 de octubre 2012: Cátedra de Diseño de Esteban Rico, I, II, y III. FADU- UBA: Diez mil proyectos para Estación Pringles y Espacio Quiñihual

FORMAS DE VIDA

5 y 6 de noviembre 2011: Cátedra de Diseño de Esteban Rico, I, II, y III. FADU- UBA: Diez mil proyectos para Estación Pringles y Espacio Quiñihual

“Con el término forma-de-vida entendemos, una vida que no puede separarse nunca de su forma. Y una vida que no puede separarse de su forma es una vida que, en su modo de vivir, se juega el vivir mismo y a la que, en su vivir, le va sobre todo su modo de vivir. ¿Qué significa esta expresión? Define una vida —la vida humana en que los modos, actos y procesos singulares del vivir no son nunca simplemente hechos, sino siempre y sobre todo posibilidad de vivir, siempre y sobre todo potencia. Los comportamientos y las formas del vivir humano no son prescritos en ningún caso por una vocación biológica específica ni impuestos por una u otra necesidad; sino que, aunque sean habituales, repetidos y socialmente obligatorios, conservan en todo momento el carácter de una posibilidad, es decir ponen siempre en juego el vivir mismo.” (Estas son palabras no mías, que me las he apropiado como todo lo que amo, sino del filósofo Giorgio Agamben).
Pero hay algo más: que en determinado momento de la vida, y bajo las condiciones que nos impone el mundo actual, es preciso que entendamos, como ya lo hicieron otros, me refiero a ejemplos cercanos como el poeta griego Yorgos Seferis y el francés Yves Bonnefoy, que el devenir del espíritu futuro pasará por “la evolución que es una revolución que es la relación del yo y el otro”. Podríamos decir, siempre hubo, sobre todo poéticamente, una relación del yo y el otro, pero es preciso que haya una toma de conciencia severa, sí, por qué no, del valor de nuestras capacidades, sean las que sean, para la supervivencia de las mismas.
           
Y tenemos esta centena de jóvenes estudiantes de las cátedras I, II y III de Diseño Gráfico de la UBA para mirar, escuchar y diseñar para esta comunidad incipiente que se ha ido formando con el impulso de artistas y antiguos pobladores, estudiantes y artistas, poetas y traductores y niños y mujeres que declaman poesía.

¿Por qué citamos a esta multitud sensible, acá? ¿Qué sentido tiene esto sino el de volver a crear sentido de todo lo que nos rodea y no lo conocemos? Lo conocemos por conceptos, pero no lo conocemos en sus posibilidades inmediatas o infinitas. Y esas posibilidades son las que bordean el pensamiento humano y su felicidad cada vez que escuchamos de nuevo algo, cada vez que leemos otra vez una frase, que escuchamos el reclamo de una música o una canción lejana devuelta por el viento.
Cualquier forma de vida en su plenitud, en su compromiso con el decir del otro, con la memoria del otro, con los recuerdos del otro son una revigorización del sentido, el verdadero sentido de buscar en la vida algo parecido a la felicidad, a la recompensa.

Arturo Carrera
Prueba de soledad en el paisaje

El proyecto “Prueba de soledad en el paisaje” —que diseñé en base a una idea de Juan L. Ortiz— propuso una experiencia de creación poética en contrastación con la llanura pampeana. Cuatro jóvenes poetas, oriundos de Chile, México y Argentina, convivieron durante cuatro semanas en el Espacio Quiñihual, situado en un paraje rural a 550 km. de Buenos Aires. Los manuscritos de sus vivencias son los que integran este volumen. El poeta mexicano Inti García Santamaría, el chileno Christian Aedo y los argentinos Valeria Meiller y Leandro Llull, pusieron en acción lo que Juan L. Ortiz había imaginado como un desafío necesario: no sólo someter lo que uno escribe a la opinión de colegas y amigos, sino asumir como ineludible para la conciencia poética personal, la confrontación de lo escrito con las cosas que no responden, en la naturaleza, en lo que aquí llamamos nosotros la pampa húmeda, prueba esencial o determinante en todo sentido. Y ellos lo hicieron, y el resultado inequívoco son las cuatro partes de este libro, los cuatro gajos de este fruto. Cada poeta a su modo inventó la manera de su ejercicio. Quien se hunda como nosotros, ahora sus lectores, en este maravilloso libro de paisajes, comprenderá también el devenir de nuestra poesía en una tierra o Latinoamérica de hoy —sus intercambios, su libertad, la conciencia casi demiúrgica de otra lengua que adviene entre poetas que la retienen un brevísimo instante, para volverla posible, creíble, reinventable.

Arturo Carrera
Formas de vida

Insistimos en formas de realización de la utopía: “producir la vida cotidiana en tanto que obra, una especie de ecosofía” (Guattari); “establecer un cierto modo de vida como una respiración” (Duchamp). O simplemente: “que el arte sea todo lo que vuelve la vida más interesante que el arte”(Filliou).
Series que Estación Pringles desarrolla este verano en el Espacio Quiñihual: personas y personajes de la comunidad producen sus “formas de vida”.
Primera forma: el Diccionario de juguetes argentinos, conversaciones con Daniela Pelegrinelli (8 de enero de 2011).
Premio Indio Rico 2010

Ganador: Javier Fernández Paupy por El cangrejero.
Menciones especiales: Esteban Emiliano Castromán por El alud, y Alberto Rodríguez Maiztegui por Boyando.
Jurado: Sergio Bizzio, Sergio Chejfec, Daniel Guebel.
Jornadas Poesía y memoria 2010
Prueba de soledad en el paisaje


Los días 19 y 20 de noviembre se llevaron a cabo las IV Jornadas Poesía y Memoria en la ciudad de Coronel Pringles. Tuvieron como objetivo restablecer las relaciones entre la poesía, el paisaje, la voz y la escritura. Contaron con la participación de Cristina Banegas, Fabián Iriarte, Tamara Kamenszain,  Daniel Link y Vivi Tellas. Los poetas Christian Aedo Jorquera (Chile), Inti García Santamaría (México), Leandro Llull y Valeria Meiller (Argentina), ofrecieron una lectura de los textos producidos durante su residencia en el Espacio Quiñihual, en el marco del proyecto “Prueba de soledad en el paisaje”. (ver)
Prueba de soledad en el paisaje
Experiencia de creación poética en contrastación con la llanura pampeana.


Residencia literaria en el Espacio Quiñihual, para cuatro poetas iberoamericanos menores de 35 años.
Estación Pringles  convocó a poetas de países iberoamericanos a experimentar de un modo literario, en plena pampa, lo que Machado y Ortiz volvieron experiencia tangible en sus libros SoledadesCampos de CastillaNuevas canciones (A. Machado) y En el aura del sauce (Juan L. Ortiz).
Resultaron seleccionados por el jurado: Christian Aedo Jorquera (Chile), Inti García Santamaría (México), Leandro Llull y Valeria Meiller (Argentina).  La residencia tuvo lugar en el Espacio Quiñihual, ubicado en un paraje rural a 550 km. de la ciudad de Buenos Aires.

Los manuscritos de la experiencia realizada integran un volumen que será publicado próximamente en coedición con Editorial Mansalva y que lleva como título Prueba de soledad en el paisaje.